TSK atrae fondos con ofertas de compra por 700 millones

La ingeniería asturiana contacta con varios ‘private equity’ estadounidenses interesados en crear una gran ingeniería internacional.

El modelo de negocio de TSK ha atraído en el último mes a varios fondos de capital riesgo (private equity) interesados en comprar el grupo asturiano de cara a una fusión con otra gran ingeniería internacional. Según las fuentes financieras consultadas, se trata de inversores norteamericanos interesados en las referencias tecnológicas del grupo español, especializado en la construcción de plantas de generación eléctrica, renovables (solar, eólica, biomasa) y sobre todo, con referencias únicas en la hibridación y el almacenamiento de energía, dos nichos de mercado con un potencial de crecimiento alto en los próximos años.

«TSK es una compañía que encaja en las prioridades de los fondos de inversión al ser un grupo global especializado en tecnologías que contribuyen a un desarrollo sostenible, a la transición energética y a la descarbonización, con una clara apuesta por las energías renovables, el almacenamiento de energía, la economía circular y la digitalización», indican las fuentes consultadas.

TSK, que hace dos años intentó sacar a Bolsa su filial de renovables Esersa (operación paralizada por el Covid), se encuentra inmersa en un nuevo plan estratégico hasta 2023 con el que espera duplicar tamaño e incrementar sensiblemente la cartera de megavatios en desarrollo y explotación. Según los últimos múltiplos de operaciones similares (entre 8 y 10 veces ebitda), el valor del 100% de TSK podría situarse en los 700 millones de euros.

El año pasado, pese al castigo del Covid, la compañía cerró con un ebitda de 65 millones de euros. La decisión de vender depende del presidente la empresa, Sabino García Vallina, y su familia, que analizan desde hace días las muestras de interés recibidas.

La última gran operación en el sector de los servicios industriales la protagonizó ACS con la venta del área industrial al gigante francés Vinci. El grupo galo ha acordado pagar por Cobra y Dragados Industrial 5.000 millones de euros, más variables condicionados a cumplimiento de objetivos, lo que implica un múltiplo de ebitda en el entorno de 9 veces.

«Un perfil como el de TSK contribuye a la consecución de determinados objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de Naciones Unidas entre los que sobresalen agua limpia y saneamiento (ODS 6); construir infraestructuras resilientes; promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación (ODS 9); y garantizar una energía limpia y asequible (ODS 7), entre otros», indican los expertos consultados.

El grupo asturiano experimentó en 2020 un severo recorte de la cifra de negocio, hasta 590 millones de euros frente a los cerca de 1.000 millones de un año antes, un ajuste producido por la ralentización de la actividad y paralización de proyectos. El resultado bruto de explotación (ebitda) también se vio afectado. Descendió a 65 millones de euros. No obstante, la compañía consiguió cerrar en positivo con un beneficio antes de impuestos de ocho millones de euros.

Plan de negocio

A pesar de la pandemia, TSK mantuvo la actividad en máximos en 2020, superando los 900 millones de euros de nuevos pedidos, lo que le permite disponer de una cartera pendiente de ejecutar de cerca de 2.000 millones de euros, equivalentes a 3 años de producción. En lo que va de 2021, la multinacional española ya ha ganado contratos por valor de 500 millones de euros y prevé cerrar el ejercicio con una cifra próxima a los 1.000 millones de euros.

Entre los principales contratos destacan la central flexible de gas de Temane (450 MW) en Mozambique; de Kekeli (65 MW) en Togo; de Atinkou (240 MW) en Costa de Marfil; y la planta de biomasa de Biovea (46 MW), también en Costa de Marfil.

La empresa dirigida por Joaquín García acaba de lanzar el nuevo plan estratégico hasta 2023 en el que se ha marcado objetivos ambiciosos. Según refleja el plan de negocio de los próximos tres años, este ejercicio TSK prevé crecer un 20% en términos de cifra de negocio. En 2022 el salto será exponencial, con un avance del 43% y en 2023, el crecimiento se reduce al 10%. Las metas que se ha marcado son que las ventas acumuladas para el período 2021-2023 superen 3.000 millones de euros y el ebitda acumulado alcance 313 millones.

La compañía va a apoyar buena parte de su estrategia en la filial Esersa, encargada de promover y desarrollar las tecnologías de energía renovable y de almacenamiento. Esersa dispone de una cartera de 5.000 megavatios (MW) solares en diferentes fases de desarrollo en países con un gran potencial de crecimiento como Italia, Panamá, México, Colombia y Egipto.


Fuente: Expansión.