Las aerolíneas confían en el verano para remontar.

El proceso de vacunación y el relajamiento de las restricciones entre países determinarán el nivel de recuperación de los aeropuertos. Las reservas se disparan al eliminarse los obstáculos.

«Este verano será mejor que el pasado, pero ¿podría serpeor?». Sin querer llamar al mal tiempo, John Grant, analista de OAG, una firma proveedora de datos del sector de los viajes, anticipaba una esperanza que es, a su vez, un temor: el verano de 2021 (de abril a octubre) marcará la recuperación de las aerolíneas. Tras muchas expectativas frustradas -el verano de 2020 fue un espejismo tras el que el sector se hundió aún más- y sin muchas alegrías a la vista para la próxima Semana Santa, las vacaciones de este año serán el verdadero punto de inflexión para una industria que se ha recapitalizado como ha podido y ha disparado su deuda en apenas un año. El sector no quiere ni pensar en las nefastas consecuencias de un segundo verano sin vuelos.

Con cautela, las previsiones son optimistas. Hasta la pandemia, pocas cosas había tan sagradas como que una programación, se elaboraba con más de un año de antelación. Pero las cosas han cambiado. Con el plácet de Bruselas para no cumplir los slots (operaciones asignadas en cada aeropuerto) para que no vuelen aviones vacíos, las aerolíneas llevan un año modificando a última hora sus rutas. OAG estima que el mercado europeo se disparará un 80% respecto a la previsión del pasado verano y, en España, el alza se podría quedar en el 65%, con unos 47 millones de plazas.

El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha afirmado esta semana que espera un segundo semestre «sustantivamente mejor» que el primero. La cotizada, amparándose en las previsiones de Eurocontrol, considera que en 2021 se «recuperará, como máximo, el 51% del volumen del tráfico europeo de 2019, acelerándose a partir del verano».

ALA, la patronal de las líneas aéreas de España, es más prudente y se conforma con que el verano sea «el comienzo de la recuperación». Su presidente, Javier Gándara, destaca que, a favor de la recuperación, juegan las ganas de la población de viajar y la recuperación de la confianza que se está produciendo en países donde la vacunación está más adelantada, como Israel y Reino Unido.

En cambio, el también director de easyJet en España plantea dudas sobre los efectos de las nuevas cepas del Covid y de la falta de coordinación en Europa para homogeneizar las restricciones al desplazamiento entre los diferentes países.

Es importante la coordinación de los diferentes Estados europeos, ya que en Europa el tráfico internacional supone el 75% de la actividad, frente al 30%, aproximadamente, de EEUUy China, dado el enorme tamaño de ambos.

El socio responsable de aviación de KPMG, David Höhn, no tiene claro que la recuperación en firme vaya a empezar tan pronto. «Los países quieren evitar una cuarta ola;la desescalada va bastante lenta y no se verá un repunte de las reservas al menos hasta abril», indica.

¿Cómo se preparan las aerolíneas? Vicente Segura, socio de consultoría de operaciones de Deloitte, afirma que las compañías están en la primera de tres fases. «Primero, planificación;luego, preparación de los activos (aviones y personal); para finalmente activar la operación». Esto es así porque la compra de billetes se ha retrasado y ahora se realiza con una antelación de una a tres semanas, lo que requiere una respuesta rápida de las líneas aéreas para movilizar sus recursos. Los programas de ERTEen España han permitido a las compañías ir rotando sus plantillas para tenerlas disponibles -con los permisos necesarios- cuando repunte la demanda.

«Soy optimista para este verano;julio y agosto serán fuertes», apunta Carlos Muñoz, consejero delegado de Volotea. «Lo vimos el año pasado, aunque luego se truncó la recuperación;estamos todos con ganas de volver a viajar», subraya el ejecutivo, que cree que los vuelos nacionales -por delante de los europeos y de los intercontinentales- volverán a empujar el sector.

Rafael Schvartzman, vicepresidente para Europa de IATA, urge a tomar medidas «ahora» para dar certezas a un sector que este año quemará 75.000 millones de dólares de caja en todo el mundo en el mejor caso. «Hay bastante certeza sobre los efectos de la vacunación y sobre cómo se tienen que hacer los protocolos de test contra el Covid; esto nos permite eliminar restricciones, como las cuarentenas, que matan la demanda», añade a EXPANSIÓN.

Mientras, las compañías mantienen sus políticas de precios bajos para incentivar la demanda y terminar de llenar su aviones, que, en general, vuelan con entre el 30%y el 50% de sus plazas vacías.

También refuerzan el mensaje de que volar es seguro:por ejemplo, Iberia, comienza una campaña a partir del lunes. La principal aerolínea de España, además de tener sus aviones y su tripulación a punto ante un repunte de la demanda, ha reforzado sus medidas de higiene, ha firmado un acuerdo con Quironprevención para pruebas Covid y está en plena digitalización de toda la experiencia de viaje, incluyendo los test y la documentación para viajar.


Fuente: Expansión.